Luces apagadas, música encendida y yo sigo preguntándome qué hice mal, por qué a mí, por qué el mundo se empeña en que aprenda una lección teniendo que romperme, haciéndome sentir frágil de nuevo, volviendo a abrir cicatrices del pasado.
Cuando piensas que todo terminó, la herida empieza a escocer y te das cuenta que no había cicatrizado del todo.