Un día te despiertas mirando a la nada y pensando en todo, un bucle de sensaciones geniales que dejan sin palabras a la persona que las piensa, un momento indefinido pero determinado en tu vida.
Quién diría que dos almas podrían encontrarse y compenetrar tan bien sin saber nada. Laten en tu cabeza las ideas de unas mariposas sin darle margen al tiempo de que haga lo suyo. Adelantando tus movimientos a los míos e invitándome a caminar juntos.
En tus ojos ya estaba escrito este amor perfumado a besos de tus colonias más caras, que pararías por mi las manecillas del reloj para dejarnos un rato más. Con mi mirada sería capaz si tu me dejaras de envolverte en un compás sin fin de felicidad, de tener millones de momentos junto a ti que no acabarían nunca.
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