Ella tenía la mente llena de ideas. Tenía cálida su mente de pensamientos lejanos y cercanos, y de futuros a su lado.
Él sólo tenía el frío del invierno en sus manos. A flor de piel.
Ella se convertía en niña cuando estaba a su lado.
Él sólo esperaba recibir.
Ella hacía nacer la ilusión en cualquier rincón.
Él apagaba y mantenía sumergida cualquier esperanza de cambiar su vida.
Eran dos estrellas de luces diferentes en un mismo cielo.
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