sábado, 31 de diciembre de 2016

De diciembre a enero.

Pasan los días,
las semanas y los meses.
Y volvemos a estar
en el mismo punto de siempre.

Pero déjame decirte una cosa:
todos los días
tienes el poder
de cambiar tu vida.

Todos los días
tienes la oportunidad
de volver a empezar.

Así que,
aprovecha ese regalo
que la vida,
desinteresadamente,
te da.

Cuando te puedas
dar cuenta,
echaras de menos
ese regalo.

Te odio a querer.

Te odio
porque no fuistes capaz
de verme.
Te odio
porque no te bastaba
mi presencia
para ser feliz.
Te odio
porque di lo mejor de mi
y yo no lo recibí.
Te odio.

Mi corazón perece
en el mar de ilusiones
que se formó.

Y es por eso que te odio.
Porque te quiero.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Libre y salvaje.

Habrá quien no entienda tu locura
y habrá quien te acompañe en ella.

Pero a pesar de todo
no apagues tu luz
y disfruta de cada momento
como si bailaras por última vez

jueves, 29 de diciembre de 2016

Mi fuerza.

Recordarte es
desmembrar cada uno de mis sentimientos,
pensamientos
y emociones.

Describirte era imposible.

Encajar contigo era
ser la pieza del puzzle
más insignificante.

Recitarte todo de mi
era ser contigo
para dejar de ser conmigo misma.

Eras, eres y serás
mi fuerza motora
para no volver a buscarte
nunca más.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Una realidad paralela.

Y todo ocurrió. Todo fue demasiado esporádico como para que fuera real. Pero lo era.
Decidí ir en autobús, algo habitual en mi vida. Pero no lo juzgo, me encantaba pasar largos recorridos mirando a través de la ventana la felicidad de las personas,ver cómo pasaba el tiempo mientras escuchaba canciones de artistas como James Bay. Siempre me iba al final y mirando al lado contrario que todas las personas, no quería estar al lado de nadie. Quería abrazar desde la soledad mi felicidad y tranquilidad. Y siempre lo conseguía.
Hasta que ocurrió. Girando la cabeza me encontré con el que juraría ser la persona más simple. Me quedé bastante pensativa, ya que las personas solían alardear de sus carísimos bolsos, de sus tupés queriéndose parecer a grandes artistas, pero eso no iba conmigo. Todas esas personas y yo somos polos opuestos, incluso llegando a parecer que veníamos de mundos distintos. Esa persona que estaba de pie justo en frente mía era lo más parecido a lo que me definía de manera posible. Iba escuchando música con una vestimenta casual. Me transmitía tal paz y serenidad, que no quería dejar de mirarle por mil cosas que pasaran en ese momento.
Al ver esta simplicidad, mis ojos se abrieron como platos.Este chico me miró, pensaría que era una persona normal, como otra cualquiera que estaba subida a ese bus.Pero lo que no sabía es que me había roto todos los esquemas. Sentía que me habían robado todo mi ser en un segundo. En una mirada. ¿Cómo podía transmitirme alguien tanto con solo una mirada?
Estuve pensando durante todo el trayecto en lo nerviosa que me sentía por lo que podía ser ''nada'' y me sentía fuera de mí. ''Aleja esos pensamientos de ti'', ''déjalos alejados de la realidad'', ''Son cosas tuyas'' me repetía una y otra vez más.
Pero me resultaba difícil, era un verdadero reto apartar la mirada a unos ojos que parecían imanes a mi corazón. Tenía una gran polémica en mi interior pensando en si debía hablarle o no. ¿Estaría bien darle una oportunidad a esos ciegos sentimientos que me habían ocurrido inesperadamente? Cómo podía saber si estaba bien lo que quería hacer, cómo podía suponer lo que ese chico estaba pensando en ese momento, en que situación estaba, como le iba el día..
El momento de bajarse se iba acercando y yo solo quería que ese viaje fuera el más lento de todos. Que se parara el tiempo. Quería saborear con mis ojos una y otra vez más esos imanes que por ojos tenía. Nuestro destino a encontrarnos se terminó en esa parada, los dos tomamos caminos diferentes y perdimos nuestros rostros con la oscuridad de la noche. Desde aquel entonces, no he olvidado esos veinte minutos de trayecto que me dejaron congelada sin saber como reaccionar.

miércoles, 12 de octubre de 2016

You exist inside spring.

Bailábamos por una canción, sonreíamos por vernos y entristecíamos si nos teníamos que despedir.
Eras motivo, causa y consecuencia de mis pensamientos, actos y sentimientos.
Me jugué todo a una, y perdí la partida. No sólo la partida, perdí más que eso. Perdí un compañero, una amistad, una pareja. Cada vez tenía menos motivos para buscarte. Cada vez era más la rabia que me consumía, que me entristecía y que hacía que mirara tu número con ganas de volver a marcarlo.
Cada vez eran más los momentos en los que fuera llovía y parecía que esa lluvia me calaba... Me calaba tan hondo que dentro también se inundó todo. Yo ya sabía que nada era lo mismo, pero ¿Cómo conseguía yo sola volver a ponerlo todo en orden? ¿Cómo esperabas eso? ¿A caso me veías diferente? No sé qué motivo hizo separarte de mi lado, no se si hicistes un pacto con el diablo para darme tal palo que no tuviera más opción que levantarme sola. Yo sólo esperaba que los momentos compartidos no se borraran y que quedaran marcados en tu vida, como quedaron en la mía. Que cada vez que mires hacia atrás recuerdes no sólo nuestro final; si no también nuestro precioso y único principio, nuestras risas, nuestros momentos, nuestros paisajes. Porque todo ello conforma nuestra historia. La que en algún momento de nuestras vidas lo fue.