Tu boca y la mía
hicieron un pacto de
confidencialidad;
no más palabras
sólo roces,
besos, abrazos
y millones de miradas
frente a frente;
respiración en el
oído,
pecho a espalda
y frente a frente
pegados,
enredados
entre las sábanas
de tu cama.
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